Luego de una amputación por diabétes ¿que sigue?

Discapacidad 21 Mar 2011 // Articulos Importantes

Muchas veces, los pacientes con diabetes que enfrentan una amputación ven disminuida la función física, emocional y social, lo cual afecta su calidad de vida y la de su familia.

Luego de la amputación de los miembros inferiores por gangrena, la depresión juega un papel muy importante en el paciente diabético.

Muchos viven con el miedo de que se produzca una nueva infección lo cual produzca una discapacidad permanente.

Sobre lo anterior, se ha demostrado que las personas con diabetes que, como resultado de una depresión, no acuden a sus revisiones habituales, corren un mayor riesgo de sufrir complicaciones, por lo que el apoyo psicológico es muy importante en las personas que se hayan sometido a una amputación.

También se debe tomar en cuenta que después de una amputación, el paciente suele necesitar calzado especial o prótesis. Estos accesorios hacen que la afección de la persona sea visible al público, a menudo causándole vergüenza, aspecto con un efecto negativo sobre su calidad de vida.

¿Aspectos positivos después de una amputación?

La amputación se realiza para acabar con un sufrimiento y cabe la posibilidad de que la calidad de vida de las personas con diabetes pueda mejorar cuando se cambia una ulceración crónica con infecciones recurrentes, por un muñón bien curado.

El paciente puede volver a caminar si utiliza un calzado adaptado o una prótesis. Tras lo que suele ser un extenso período sin poder salir de casa o interactuar socialmente, los pacientes podrían tener ánimos de rehacer sus vidas sin la carga de una herida crónica y debilitadora.

Factores de riesgo

En personas con diabetes que han sufrido la amputación de un miembro inferior, es posible identificar una serie de factores de riesgo, de problemas del pie en el futuro. La mayoría de dichos factores se pueden identificar por medio del historial médico o de un examen médico detallado. La incidencia de ulceraciones, y con ello la posible necesidad de amputación, van directamente relacionadas con el número de factores de riesgo presentes.

Estos son los factores de riesgo asociados a futuros problemas del pie, y por ende, a una amputación:

  • Lesiones nerviosas (neuropatía)
  • Lesiones nerviosas (neuropatía)
  • Ulceraciones previas
  • Amputaciones previas
  • Enfermedades vasculares
  • Falta de movilidad de las articulaciones
  • Deformidades del pie
  • Calzado inadecuado
  • Retraso a la hora de acudir al médico
  • Mal control del azúcar en sangre
  • Falta de observancia del asesoramiento
  • Diabetes de larga duración
  • Caminar descalzo
  • Visión defectuosa
  • Aislamiento social
  • Falta de educación
  • Enfermedad renal (nefropatía)
  • Abuso de alcohol
  • Retraso a la hora de recibir tratamiento

Una vez que haya tenido lugar una amputación, es recomendable consultar a un equipo multidisciplinar formado por un médico especialista en diabetes, un cirujano, un especialista en rehabilitación, un enfermero, un educador y un podólogo. Este equipo debería tratar cada uno de los factores de riesgo identificados y definir las medidas apropiadas que deben adoptarse en respuesta a los mismos.

Algunos datos para tomar en cuenta

  • Del total de amputaciones que se realizan en el mundo, entre el 40 y el 70% están relacionadas con la diabetes. En las personas que padecen esta afección las lesiones nerviosas de origen diabético, la disminución de la movilidad debida a alteraciones del funcionamiento de las articulaciones del pie y el trastorno de los vasos sanguíneos que riegan las piernas y los pies (enfermedad vascular periférica) provocan ulceraciones.
  • Cuando el pie de un paciente se ulcera o cuando el riego sanguíneo se ve gravemente afectado, es posible que sea inevitable la amputación del pie, o incluso de la pierna. Las personas con diabetes que han sufrido una amputación, corren el riesgo de padecer úlceras en el futuro. Cuando hay ulceración recurrente, la lesión podría no curarse y tener como resultado más ulceraciones. No obstante, las amputaciones pueden prevenirse en un 49 y 85% de los casos.

Tipo de calzado

Cuando las personas están de pie y caminan, su peso corporal se concentra en la planta de los dos pies. Al haber una amputación, dicho peso se distribuye de manera diferente y se desarrollan áreas de mayor presión. La parte restante del pie o muñón todavía debe soportar este problema permanente. Es por esto que un calzado correcto puede prevenir problemas recurrentes. De igual forma, es importante no volver a usar el calzado que causó la ulceración; existen diversos tipos de calzado que pueden ayudar a aliviar la presión.

Para evitar la aparición de más ulceraciones, el calzado debe contar con las siguientes características:

  • Escoger un calzado terapéutico para aliviar la presión y permitir que cure la úlcera.
  • Utilizar calzado ortopédico hecho a la medida.
  • El zapato debe contar con el suficiente espacio para los dedos de los pies para proporcionar suficiente apoyo para el resto del pie. Puede ser necesario probar con varios zapatos distintos antes de encontrar una solución definitiva.
  • En los casos en que la amputación haya sido en la totalidad del pie, se puede contemplar la utilización de prótesis. Para esto, se debe tomar en cuenta una serie de consideraciones a la hora de adaptar la prótesis; la energía necesaria para caminar varía dependiendo de la altura de la amputación: en una amputación por encima de la rodilla, se necesita más energía que tras una amputación por debajo de la misma.
  • Cuando sea posible, es recomendable consultar a un especialista en rehabilitación antes de la amputación, el cual puede ofrecer información de las posibles prótesis y otros aspectos generales para vivir con una amputación. Después de la pérdida de parte de una extremidad, las personas necesitan volver a aprender a ponerse de pie y andar.

El cuidado del otro pie

Las atenciones no únicamente deben brindarse al pie afectado, también hay que cuidar la otra extremidad. Las personas que han sufrido una amputación, corren el riesgo de sufrir la amputación de la otra extremidad. Cuando se utiliza calzado ortopédico o prótesis y la movilidad sea limitada, la presión sobre la planta del pie o sobre el pie no lesionado podría verse gravemente aumentada. Ante esta situación, es necesario crear un plan para vigilar la otra extremidad.

El autocuidado como método para prevenir lesiones en los pies
El autocuidado de los pies es muy importante entre todas aquellas personas con diabetes y es parte fundamental de su atención diabética. La educación sobre el cuidado del pie diabético no es exclusivamente de la incumbencia del paciente, sino también de los miembros de la familia y los profesionales de la salud.

El autocuidado debe convertirse en algo primordial en las personas con diabetes, ya que suele haber neuropatía y el dolor no se percibe bien, por lo que es necesario revisar los pies a diario para detectar alguna anormalidad. En caso de que el paciente sufra alguna discapacidad visual, puede pedir ayuda de sus familiares o profesionales de la salud, para que le inspeccionen los pies con regularidad.

Por parte de los educadores en diabetes, es vital que sepan identificar, cuando sea posible, la causa de los problemas actuales o previos, y que ayude a los pacientes a evitar problemas similares en el futuro.

Desgraciadamente, las amputaciones de extremidades inferiores son muy frecuentes entre las personas con diabetes. Una vez que una amputación ocurre, los cuidados deben intensificarse y de esta manera tratar de evitar, por medio de los factores de riesgo, un problema más de esta magnitud. El calzado y la educación son las mejores herramientas de prevención.

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