Tercera edad actividades para ejercitar la mente

Discapacidad 16 Aug 2012 // Tercera Edad

Actividades mentales para personas de la tercera edad

El anciano debe usar la atención, la memoria, la imaginación y el lenguaje; todo esto será favorable para su estado de ánimo y su capacidad mental. Para que el anciano haga uso de su memoria es necesario que lo ayudes a repasar los sucesos de su vida, ´puedes ayudarte con fotos, o las noticias del día; preguntarle (y recordarle) lo pasó el día anterior, o pedirle que te brinde información sobre sus familiares.

Una amanera de ejercitar la imaginación es preguntándole qué espera del día actual, Pregúntele que opina sobre cierto tema, de que manera el podría solucionar algún problema.

En estas conversaciones debes hacer frecuente referencia a la fecha y circunstancias presentes, de esta manera favorecerás a su orientación. Las reflexiones deben tener un acento optimista, haciéndole presente los aspectos positivos y no los negativos de su situación. Si consigues hacerlo reír debes felicitarte.

También pueden ser útiles para la atención, la memoria y el ánimo para algunos juegos (dominó, cartas, juegos de memoria o de atención), la música o el canto, la colaboración en algunas tareas domésticas o los ejercicios indicados por los especialistas en rehabilitación. Recuerda, tú que estás a su lado puedes motivarlo a que se involucre más en los acontecimientos presentes y siga teniendo ánimos para seguir adelante con optimismo.
A cada uno de los visitantes puedes pedirle que colabore en alguna actividad. Muchas veces los familiares o amigos se sienten estimulados a volver si pueden ayudar al paciente, por eso es importante pedir su colaboración.

Conducta perseverante y repeticiones

Este tipo de comportamientos es muy común en aquellas personas que presentan deterioro cognitivo, ya que éste afecta a la capacidad de las personas para recordar algún suceso.

Algunos ejemplos de comportamientos redundantes son:

Repetir preguntas.
Pedir cosas.
Llamar con frecuencia.
Moverse de un sitio para otro.
Buscar algún objeto.
Asegurarse de algo (ej: haber cerrado la puerta o el gas, apagar la luz).

¿Por qué pueden ocurrir estos comportamientos repetitivos?

Aburrimiento

Es posible que el comportamiento se deba a que está “llamando la atención”, por ejemplo, porque se aburre y quiere dis-traerse, o porque se siente solo(a) y quiere compañía.

Olvido

En ocasiones puede parecer que no escucha o no hace un es-fuerzo por recordar (y por eso repite las preguntas). Ante esta posibilidad, la persona que cuida puede pensar que no se le está prestando atención o que se podría hacer un esfuerzo por recordar, pudiendo llegar incluso a enfadarse ante la conducta repetitiva.
En realidad, un comportamiento de este estilo (por ejemplo, preguntar repetidamente si se ha apagado el gas) puede ser consecuencia del deterioro cognitivo, que provoca en la persona una pérdida progresiva de la memoria. Esta pérdida de memoria puede generar en la persona un sentimiento de inseguridad o incertidumbre, que es el que en último término provoca el que se repitan las preguntas o los comportamientos repetitivos (ej: buscar las llaves, asegurarse de si se ha cerrado una puerta, etc.).

Malestar físico

En ocasiones, las conductas perseverantes o repetitivas pueden estar indicando que no se encuentra cómoda por algún motivo, siendo este tipo de comportamiento la manera a través de la cual la persona expresa o manifiesta su malestar. Puede no reconocer cuál es la causa de su malestar, lo que contribuye a que se muestre inquieta (siendo el comporta-miento perseverante o repetitivo una manifestación de esta inquietud).

Algunos ejemplos de situaciones que pueden provocar malestar físico son:

  • Sensaciones de hambre o sed.
  • Necesidad de ir al baño.
  • Dolores o enfermedades.
  • Temperatura inadecuada (frío o calor).

Malestar psicológico
Es posible que se encuentre preocupado(a) o inquieto(a) por algún motivo (por ejemplo, por la enfermedad de un familiar). Dormir mal o estar agotado por alguna actividad puede influir también en que la persona no tenga la misma capacidad que en otros momentos de recordar o de prestar atención a las cosas.

Consejos útiles para prevenir o disminuir la aparición de estos comportamientos

  • Mantén la calma y responde a las preguntas pausadamente, aunque sea la “octava vez” que lo hace. Es perferible contestar orientando hacia acciones, hechos o situaciones inmediatas, que hacia referentes temporales o espaciales.
  • Habla despacio a la persona para que le resulte más sencillo entender y así no tenga la necesidad de preguntar constantemente.
  • Responde a las preguntas con claridad concretando las mismas lo máximo posible, de tal forma que sean lo menos ambiguas posibles.
  • Explica las cosas de distintas maneras, por si alguna de ellas no es comprendida con claridad.
  • Distrae a la persona con otra actividad.
  • Trata de responder sin enfadarte o sin argumentar (ej: sin decir “es la décima vez que te respondo”).
  • Crea un ambiente agradable en el que la persona no se sienta incómoda.
  • Proporciona “ayudas a la memoria”. Por ejemplo, ten un calendario a la vista de la persona, ten las cosas por las que la persona suele preguntar a la vista y bien ordenadas, ten escrito en un papel a qué hora hay que tomarse un medicamento, etc.

Control de comportamientos problemáticos

Las personas con problemas cerebrales suelen tener dificultades del comportamiento tal como problemas con la comunicación, repetición de alguna idea o actividad, conducta agresiva o impulsiva, falta de energía, problemas con la memoria, incontinencia, falta de juicio, y el extravío.

Una sugerencia simple para controlar estos problemas incluye el que mantengas un lenguaje sencillo y formules una sola pregunta a la vez. Divide las tareas y las preguntas. Por ejemplo: en lugar de preguntar ¿le gustaría entrar, sentarse y comer algo?, usa órdenes sencillas como: venga y siéntese o sírvase y coma.

La desorientación y falta de juicio podrían significar la necesidad de supervisión durante las 24 horas del día. Asegúrate de evitar los peligros mencionados anteriormente. Además aprende a ponerte en contacto con tu comunidad en casos de emergencia. Te convendría consultar con los amigos, la familia, el clero, las agencias de servicios sociales, centros para @dultos y grupos de apoyo. Si existen problemas de extravío o de conducta agresiva sería recomendable que te pongas en contacto con los servicios de e-mergencia como la policía, los bomberos y los hospitales.

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